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Nutre tu vida: 10 recomendaciOnes generales sobre alimentación



Probablemente has contemplado la idea de cambiar tu peso, ya sea por razones estéticas, de salud o de bienestar general. Sin embargo, más allá de la búsqueda de un peso ideal, hay que detectar sobre si estás cultivando hábitos nutricionales saludables en tu día a día. A menudo, nos abocamos por adoptar dietas extremas, pasar hambre durante días o recurrir a métodos que prometen resultados rápidos. Pero, ¿qué pasa con la adopción de hábitos sostenibles a largo plazo, que requieren menos esfuerzo y ofrecen beneficios duraderos para nuestra salud?


Debemos comprender que no hay una fórmula mágica o milagrosa que nos lleve a alcanzar una imagen que, en muchos casos, es inalcanzable. A menudo, perseguimos estándares que la sociedad de consumo ha establecido, sin necesariamente asociarlos a una buena forma física o un estado de salud óptimo.


Por ello, compartimos contigo algunas recomendaciones generales. Estas sugerencias están diseñadas para integrar gradualmente hábitos de alimentación saludable en nuestra rutina diaria, brindando una perspectiva equilibrada y sostenible.


Variedad en tus proteínas:


Alterna el consumo diario de carne blanca, pescado, legumbres, huevo y frutos secos. Por ejemplo, el pescado azul no solo aporta proteínas, sino que sus grasas tienen propiedades similares a las grasas vegetales, asociadas con la protección cardiovascular.


Productos lácteos:


Opta por lácteos semidesnatados o bajos en grasa. Estos son ricos en proteínas de alto valor biológico, minerales como el calcio y vitaminas. Además, los productos fermentados, como el yogurt, ayudan en el equilibrio de la microbiota intestinal, mejorando la salud digestiva.


Colores en tu plato:


Asegúrate de consumir al menos 5 raciones de frutas y verduras al día. Estos alimentos no solo aportan sabor y color a tu alimentación, sino también una variedad de vitaminas, minerales, fibra soluble y fitonutrientes para tu bienestar general.


Mantente hidratado:


Prioriza la ingesta de al menos 1.5 litros de agua, té, infusiones o sopa. La hidratación adecuada permite mantener el equilibrio hídrico en el cuerpo, considerando factores como la edad, nivel de actividad física y condiciones climáticas.


Incluye carbohidratos en tu alimentación:


Consume diariamente carbohidratos complejos como pan integral, arroz integral o legumbres. Estos son la base para obtener la energía necesaria y rendir bien en tus actividades diarias.


Limita ciertos alimentos:


Reduce el consumo de carnes rojas, azúcares refinados y alimentos procesados. Opta por opciones más saludables y naturales para mantener un equilibrio nutricional.


Cocina de manera saludable:


Utiliza técnicas culinarias saludables como cocción al vapor, plancha, horno o hervidos, y evita las frituras. Esto preserva mejor los nutrientes de los alimentos y contribuye a una alimentación equilibrada.


Muévete todos los días:


Dedica al menos 30 minutos diarios a la actividad física para mantener un equilibrio energético y emocional. Encuentra actividades que disfrutes para hacer que el ejercicio sea parte de tu rutina diaria.


Fracciona tus comidas:


Divide tu ingesta diaria en 5 tomas para mantener un ritmo constante de energía y evitar los atracones.


Suplementos con precaución:


Si bien los suplementos nutricionales pueden ser útiles en ciertos casos, es importante consumirlos con moderación y bajo supervisión profesional.



Estas recomendaciones para nada buscan imponer reglas, sino más bien inspirar cambios graduales y sostenibles en la forma en que nos relacionamos con la alimentación y la actividad física. Recuerda que cada cuerpo es único, y lo que funciona para uno puede no ser adecuado para otro.






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