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Ejecuta mejor, progresa más: la técnica como herramienta

Por qué contar intentos puede transformar tu progreso físicoPor qué contar intentos puede transformar tu progreso físico

La forma en que realizas un ejercicio define qué músculos trabajan y cómo reaccionan tus articulaciones. Una ejecución depurada reduce la probabilidad de lesiones, aumenta la eficiencia del entrenamiento y permite una progresión sostenida. Considerar la técnica como parte habitual del entrenamiento protege tu continuidad y tu salud.


Cómo practicarla correctamente


  • Empieza con cargas bajas. Repetir el movimiento con poco peso facilita la adquisición del patrón.

  • Prioriza el ritmo y la respiración. Controla el tempo: fase de subida (concéntrica) y fase de bajada (excéntrica). Coordina la respiración: exhala en la fase de esfuerzo, inhala en la de recuperación.

  • Busca repeticiones limpias antes de aumentar peso o volumen. Calidad sobre cantidad acelera el progreso real.

  • Usa retroalimentación externa. Grabar las series, pedir una observación directa o recibir correcciones puntuales ayuda a identificar detalles que no percibes.

  • Aumenta la demanda de forma progresiva. Incrementos pequeños en carga o complejidad permiten que el sistema nervioso y las articulaciones se adapten.


Señales de alerta


  • Dolor punzante que aparece con la ejecución y no mejora al ajustar la técnica.

  • Pérdida de rango de movimiento que obliga a modificar la ejecución.

  • Movimientos repetidos que indican desvíos en la ejecución: desplazamientos, bloqueo o colapso en una articulación.


Al notar cualquiera de estos signos, reduce la carga y revisa la ejecución. Si el dolor continúa, consulta a un profesional de la salud.


Movilidad y control


La técnica depende de movilidad articular y de control neuromuscular. Identifica qué articulaciones limitan un ejercicio y trabaja movilidad específica. Complementa con ejercicios que desafíen la estabilidad bajo cargas moderadas para consolidar el patrón.


Sé constante con la ejecución limpia. Si dudas, baja la carga y repite. Registra correcciones y sensaciones para ajustar el plan. Prioriza el control sobre el intento de levantar más peso. Ante dolor que no mejora, busca evaluación profesional.

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