Estrategias para digerir bien las legumbres y aprovechar sus nutrientes
- El Cuartel Web

- 18 nov 2025
- 3 Min. de lectura

Las legumbres son un alimento habitual para muchas personas que buscan mantener un cuerpo sano y activo. Su perfil nutricional las hace valiosas, pero algunas personas experimentan incomodidad después de consumirlas. Este malestar no es una señal para evitarlas, sino una oportunidad para aprender a prepararlas y consumirlas de manera que tu sistema digestivo las reciba mejor.
Entendiendo la razón de las molestias
La causa principal de las molestias digestivas, como gases o hinchazón, reside en unos compuestos llamados oligosacáridos. Estos son un tipo de carbohidrato que el intestino delgado humano no puede descomponer por sí solo. Cuando estos oligosacáridos llegan al intestino grueso sin digerir, las bacterias intestinales los fermentan, produciendo gas como resultado. Este proceso es normal, pero la cantidad de gas puede variar y causar incomodidad.
La hidratación profunda marca la diferencia
El primer paso para mejorar la digestibilidad de las legumbres comienza mucho antes de cocinarlas. Remojar las legumbres secas en agua fría durante un periodo de 8 a 12 horas activa cambios bioquímicos en su interior. Este proceso inicia la germinación, lo que reduce de forma natural el contenido de oligosacáridos y de otros compuestos que pueden interferir con la absorción de nutrientes. Después del remojo, es importante desechar el agua utilizada y enjuagar las legumbres. El agua de remojo contiene parte de esos oligosacáridos que se han liberado, por lo que empezar con agua fresca para la cocción es ventajoso.
La cocción adecuada transforma los alimentos
Una cocción completa es necesaria para ablandar las fibras y descomponer las estructuras de las legumbres, haciéndolas más accesibles para las enzimas digestivas. Cocinar las legumbres a fuego lento y constante hasta que estén tiernas asegura que este proceso se lleve a cabo correctamente. Para algunas legumbres, como los garbanzos, puedes notar que se desprende una espuma durante la cocción. Retirar esta espuma con una cuchara puede contribuir a una digestión aún más suave.
La incorporación gradual entrena a tu sistema
Si no estás acostumbrado a un consumo regular de legumbres, introducirlas en tu alimentación de manera progresiva permite que tu microbiota intestinal se adapte. Comienza con porciones pequeñas, como un cuarto de taza, y ve aumentando la cantidad a lo largo de varias semanas. Este ritmo da tiempo a las bacterias beneficiosas de tu intestino a especializarse en procesar estos alimentos, lo que con el tiempo puede reducir la producción excesiva de gas.
Combina y mastica para una mejor asimilación
La forma en que consumes las legumbres también influye. Masticarlas bien es un acto mecánico que inicia la digestión en la boca, facilitando el trabajo al resto del sistema. Además, combinarlas con otros alimentos puede modular la respuesta digestiva. Acompañar las legumbres con cereales como el arroz integral o la quinoa puede crear un perfil de aminoácidos más completo, lo que es favorable para la síntesis de proteínas en el cuerpo. Incluir verduras de hoja verde en la misma comida también puede ser beneficioso por su contenido en minerales.
Considera las especias y las opciones enlatadas
Ciertas especias no solo aportan sabor. El comino, el hinojo o el jengibre tienen propiedades carminativas, lo que significa que pueden ayudar a reducir la formación de gases en el tracto digestivo. Añadir una pizca de estas especias durante la cocción es un hábito sencillo con potenciales beneficios.
Respecto a las legumbres enlatadas, son una alternativa práctica. Para usarlas, se recomienda escurrirlas y enjuagarlas bien bajo el grifo. Este simple paso elimina una parte significativa de los oligosacáridos añadidos y reduce el contenido de sodio, haciendo que sean más fáciles de digerir y más acordes con los objetivos de un cuerpo sano.
Aplicar estos métodos permite disfrutar de los beneficios de las legumbres, como su proteína vegetal y su fibra, apoyando la recuperación muscular y la salud intestinal, sin comprometer el bienestar digestivo.







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